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Cómo besar con brackets sin miedo ni momentos incómodos

Los brackets no arruinan tus besos. Cuándo empezar, cómo besar con la boca cerrada y abierta, el truco de la cera y qué pasa si los dos llevan brackets.

Cómo besar con brackets sin miedo ni momentos incómodos

La respuesta corta

Se puede besar con brackets sin problema con tres ajustes: labios blandos, que hacen de cojín sobre los brackets; empezar con besos suaves con la boca cerrada antes de usar la lengua; e inclinar la cabeza para que los brackets no choquen si los dos los llevan. Los brackets modernos son lisos, así que cortar un labio es muy poco probable. Ir más despacio y con menos presión, de paso, te hace besar mejor.

Me acuerdo del día que me pusieron los brackets. Mi primer pensamiento no fue el dolor ni la comida que ya no iba a poder comer. Fue: ¿voy a volver a besar a alguien algún día?

Ese miedo me duró semanas. Me imaginaba todas las formas en que el metal en mi boca podía salir mal. ¿Le cortaría el labio a alguien? ¿Nos quedaríamos enganchados, como en una comedia mala? ¿Mi cita miraría mi sonrisa metálica y decidiría que no valía la pena el riesgo?

Spoiler: besé a bastante gente con brackets. Y no se cumplió ni uno de esos desastres.

Lo que me habría gustado que alguien me dijera: los brackets cambian cómo besas, pero no te impiden besar. Con unos pocos ajustes y algo de seguridad, tu vida amorosa puede ser igual de activa que sin ellos. Quizá mejor, porque vas a prestar más atención. Y no es cosa de una edad: muchos adultos llevan ortodoncia.

La verdad sobre los brackets y los besos

Primero, lo obvio: sí, se puede besar con brackets. Muchísima gente lo hace todos los días sin ningún problema. Lo que te imaginas (quedarse enganchados, destrozarle la boca a alguien, arruinar cada momento romántico durante dos años) son mitos o cosas tan raras que no vale la pena preocuparse.

Los brackets modernos son lisos y de bordes redondeados. Nada que ver con los aparatos de hace unas décadas.

Eso sí, piden algunos ajustes. Estás metiendo piezas duras en algo que depende de tejidos blandos, presión suave y respuesta. La buena noticia es que los ajustes son pequeños y, en poco tiempo, te salen solos.

Cuándo empezar

Si te acabas de poner los brackets, o te los acaban de ajustar, dale tiempo a tu boca. Yo esperaría una o dos semanas, por tres razones:

  • Tu boca necesita adaptarse. Los brackets nuevos se sienten enormes. La lengua, los labios y las mejillas necesitan aprender el terreno. Besar cuando todo se siente extraño solo suma estrés a un momento ya vulnerable.
  • La molestia es real. Ese dolor sordo de los primeros días no es imaginación: tus dientes se están moviendo. Presionar la boca en esos días lo empeora.
  • Puede haber bordes filosos. A veces queda la punta de un alambre o el borde de un bracket que tu ortodoncista todavía no ha limado. Mejor no descubrirlo en medio de un beso.

Cuando ya comes con normalidad y hablas sin notar el metal todo el tiempo, llegó el momento.

Primero, besos con la boca cerrada

Empieza simple. Las primeras veces, besos con los labios cerrados: suaves y con control. Les dan tiempo a ti y a la otra persona para acostumbrarse sin ningún riesgo. Y son muy románticos: algunos de los besos más memorables de mi vida no tuvieron nada de lengua.

  • Labios blandos. Si los tensas, empujan contra los brackets y se siente raro para los dos. Relaja la boca. Que tus labios sean almohadas, no barreras.
  • Presión justa. Nada de chocar las caras. Solo la presión necesaria para el contacto, y responde a lo que sientes. Si algo se siente raro, afloja.
  • Inclina la cabeza. Todo el mundo la inclina para no chocar narices, y esa misma inclinación evita que tus brackets se apoyen de frente en sus labios.

Besar con la boca abierta

Cuando ya dominas los besos con la boca cerrada, puedes ir más allá. Besar con la boca abierta con brackets no es muy distinto. La diferencia es la atención.

Una lengua con criterio

Cuando entre la lengua, piensa adónde va. Sin brackets, la lengua puede pasear libre. Con ellos, ponle algunos límites.

No arrastres la lengua por los brackets. No duele exactamente, pero tampoco es agradable. Quédate en lo blando: los labios y la lengua de la otra persona. Si los dos llevan brackets, lo mismo en ambas direcciones: un baile suave, no un todo vale.

El ritmo importa

Casi todos los accidentes con brackets pasan por la velocidad. Cuando la cosa se calienta y van rápido, es cuando un labio se engancha o un alambre pincha donde no debe.

La solución no es besar siempre en cámara lenta. Es subir poco a poco: empieza despacio, nota cómo va y luego sube. Si todo va suave, sigue. Si algo se engancha, vuelve a un ritmo más tranquilo.

Esto, de paso, te hace besar mejor: ir a toda prisa es un error típico incluso sin brackets. Si quieres el método completo, aquí tienes cómo besar lento.

El truco de la cera

Quien lleva brackets conoce la cera de ortodoncia para comer, pero casi nadie se acuerda de ella para besar.

Si tienes un bracket que roza o un alambre que pincha, pon una bolita de cera encima antes de una cita. La cera crea una barrera lisa que protege los labios de la otra persona y hace que el beso se sienta más natural.

La venden en farmacias, o te la da tu ortodoncista. Es barata y no sabe a nada. Lleva una cajita encima, como llevarías unas mentas.

Un consejo: ponla un rato antes, no justo en el momento, para que se temple y se adapte al bracket. Ponerte cera a toda prisa mientras la otra persona espera corta más el momento que lanzarte sin ella.

¿Y si los dos llevan brackets?

El miedo clásico: dos personas con brackets se besan y se quedan trabadas como piezas de un rompecabezas. Te digo lo que le he dicho a todo el que me lo ha preguntado.

No pasa.

Bueno, matizo. En un caso rarísimo, con dos bocas llenas de metal y cero cuidado, podría haber un pequeño enganche. Se separan con suavidad y ya. No es un candado: es como cuando el suéter se te engancha en la manija de una puerta.

Lo que sí se duplica es la posibilidad de un roce o un pinchazo. La solución es la misma: empezar suave, prestar atención y decir algo si algo molesta. Dos personas con brackets besan igual de bien que cualquiera. Solo necesitan el doble de atención.

Si pasa algo

Aunque tengas cuidado, puede haber un pequeño accidente: un labio que se roza, un bracket que choca en mal ángulo.

Calma. Un rasguño no es una emergencia. Si te asustas, conviertes algo mínimo en un mal recuerdo. Para, dilo con ligereza ("perdón, voy con más cuidado") y sigue. La otra persona va a reaccionar como tú.

Humor. Los brackets son temporales, y lo un poco incómodo que traen tiene su gracia si lo dejas. Reírse juntos de un accidente pequeño une más de lo que separa. Muchas parejas guardan alguna anécdota de ese tipo que acaba siendo un chiste privado.

Saber parar. Si algo duele de verdad, a ti o a la otra persona, paren y revísenlo. A lo mejor hace falta cera. A lo mejor hay un alambre suelto y toca visita al ortodoncista. Casi nunca es grave, pero un dolor que no se va no se besa por encima.

La seguridad pesa más que el metal

Te voy a decir algo que importa más que todas las técnicas de esta guía juntas: tu seguridad con los brackets afecta a tus besos más que los propios brackets.

Si llegas al beso pidiendo perdón, con nervios y esperando el desastre, la otra persona lo nota. Se tensa. Busca problemas. Y el beso sale rígido porque ya decidiste que iba a salir mal.

Si llegas con seguridad, con ganas de jugar y sin darle importancia al metal, pasa otra cosa: la otra persona se relaja y el beso va de conexión, no de gestionar piezas.

Los brackets no son un defecto. Son una etapa. La persona a la que vas a besar ya sabe que los llevas, y te va a besar igual. Eso te dice todo lo que necesitas saber sobre si le importan.

Cómo cambia con el tiempo

  • Las dos primeras semanas. Todo se siente raro. La boca duele y no paras de notar los brackets. Es normal. Paciencia.
  • Semanas tres y cuatro. La molestia se va. Te acostumbras a la sensación, y los besos con la boca cerrada ya deberían ser cómodos.
  • Meses dos y tres. Casi todo el tiempo olvidas que los llevas. Besar se siente natural, y con un poco de cuidado, también con la boca abierta.
  • Desde los seis meses. ¿Qué brackets? Son parte de tu cara, y besar es lo mismo de siempre, con un poco más de conciencia del espacio.

El ritmo de cada persona es distinto. No te presiones: tu comodidad importa más que cualquier calendario.

Según el tipo de ortodoncia

  • Brackets metálicos. Todo lo de esta guía aplica tal cual.
  • Brackets de cerámica. Funcionan igual que los metálicos, aunque pueden ser algo más frágiles. No muerdas labios con los dientes que llevan brackets (tampoco deberías hacerlo sin ellos).
  • Brackets linguales. Van por detrás de los dientes, así que los labios de la otra persona nunca tocan el metal. Para besar son más fáciles: el ajuste es de tu lengua, no de su boca.
  • Alineadores transparentes. Puedes besar con ellos puestos o quitártelos. Muchas personas prefieren quitárselos para una sesión larga de besos. Solo no los pierdas en el calor del momento. (Pasa.)

En resumen

Los brackets son una molestia temporal con un premio permanente. No definen tu vida amorosa ni te vuelven imposible de besar. Solo piden un poco más de atención, y eso, de paso, te hace besar mejor.

Empieza suave. Presta atención. Cuida el aliento. Usa cera cuando haga falta. Y sobre todo, ve con seguridad, no pidiendo perdón.

El metal en tu boca te está enderezando los dientes, no frenando tus besos. Dentro de un par de años tendrás una sonrisa perfecta y toda la experiencia que ganaste por el camino.

Así que deja de preocuparte y ve a besar a alguien.

Preguntas frecuentes

¿Se puede besar con brackets?

Sí. Muchísima gente besa con brackets todos los días sin problemas. Los brackets modernos son lisos y de bordes redondeados, así que el riesgo de cortar o engancharse es mínimo. Solo hacen falta pequeños ajustes: labios blandos, presión justa y la cabeza un poco inclinada para que los brackets no se apoyen de frente en los labios de la otra persona.

¿Cuánto hay que esperar para besar después de ponerse brackets?

Una o dos semanas, tanto después de ponértelos como después de cada ajuste. Tu boca necesita adaptarse, la molestia tiene que bajar y conviene descubrir antes cualquier borde filoso. Cuando comes con normalidad y hablas sin notar el metal todo el tiempo, ya puedes besar con tranquilidad.

¿Dos personas con brackets se pueden quedar enganchadas al besarse?

Es rarísimo. Incluso si pasara, bastaría con separarse con suavidad: no es un candado, es como engancharse el suéter en la manija de una puerta. Lo que sí aumenta es la posibilidad de un roce, y se evita empezando suave y prestando atención.

¿Es normal cortar un labio al besar con brackets?

Puede pasar alguna vez, pero no es lo habitual con brackets modernos. La cera de ortodoncia sobre cualquier bracket que roce, un ritmo gradual y una presión justa reducen mucho el riesgo. Si pasa, mantén la calma, dilo con ligereza y ajusta tu forma de besar.

¿Se puede besar con lengua con brackets?

Sí, pero piensa adónde va tu lengua. No la arrastres por los brackets y quédate en lo blando: los labios y la lengua de la otra persona. Sube la intensidad poco a poco, sin prisas, y si algo se engancha, vuelve a un ritmo más suave.

C.J. McKenna

Escrito por

C.J. McKenna

Excoreógrafo de besos en Hollywood y autor de Kiss Perfect Now: A Master Class in Kissology. Más sobre C.J. (en inglés)

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